AP-710 Shoplifting Girls ● Raw Backyard Restraint Gangbang 4 Girls Shoplifting ● Catch Raw, Restraint To Backyard And Replace With All Employees And Add Sexual Sanctions…
AP-710 Shoplifting Girls ● Raw Backyard Restraint Gangbang 4 Girls Shoplifting ● Catch Raw, Restraint To Backyard And Replace With All Employees And Add Sexual Sanctions…. En el interior de una bodega industrial semiabandonada, entre cajas apiladas, estanterías metálicas y el olor tenue a madera y polvo, varias jóvenes japonesas de aspecto similar se encuentran rodeadas por un grupo de hombres también japoneses. En AP-710, todas comparten el mismo rostro inocente y expresión dulce, el cabello largo y negro recogido en dos coletas que enmarcan sus caras suaves. Cada una lleva una blusa sencilla ceñida al torso y una faldita plisada corta que apenas cubre la parte superior de los muslos. La atmósfera es cargada, silenciosa salvo por respiraciones agitadas y el roce de cuerpos contra el suelo de cemento o las superficies improvisadas.



📄 Información del Contenido:
📌 Título: AP-710 Shoplifting Girls ● Raw Backyard Restraint Gangbang 4 Girls Shoplifting ● Catch Raw, Restraint To Backyard And Replace With All Employees And Add Sexual Sanctions…
🦸🏼♀️ Protagonistas: Amane Yayoi, Ikuta Miku, Tsukimiya Nene (Hidaka Asami) (Asaka Natsuki) (Yasuda Ai), Hiiragi Rui, Hinata Saki
🎓 Estudio: HHH Group
📅 Estreno: 2019-11-07
🚫 Censura: Sí
⏳ Duración: 84 minutos
💾 Tamaño: 536 mbs
📤 Uploader: Bunnygirl
🔐 Contraseña: colitahentai
En AP-710, las chicas se entregan con entusiasmo evidente. No hay vacilación en sus movimientos: se arrodillan juntas o por turnos ante los hombres, abriendo la boca con avidez para tomarlos uno tras otro. Sus labios se cierran alrededor de cada miembro, las lenguas recorren con dedicación mientras las coletas se balancean al ritmo de sus cabezas. Las manos de los hombres se posan en sus cabellos o en sus hombros, guiándolas sin dureza excesiva, y ellas responden con gemidos ahogados y una disposición total, alternando entre ellos, chupando, lamiendo, dejando saliva brillante sobre las pieles. Las blusas se desordenan, los botones ceden, y las falditas se levantan sin resistencia, dejando a la vista las prendas interiores que pronto también desaparecen. Las posiciones se suceden sin pausa. En AP-710, algunas son empujadas suavemente hacia adelante sobre cajas bajas, y los hombres las penetran desde atrás mientras ellas se sujetan a la madera con los dedos. Gimen con las caras apoyadas de lado, las coletas cayendo sobre las mejillas, la expresión inocente de cada una contrastando con el ritmo vigoroso de las embestidas. Otras se colocan a horcajadas sobre quienes yacen de espaldas entre las cajas. Se sientan, guiando los miembros dentro de sí con las manos, y comienzan a montarlos con energía, subiendo y bajando las caderas mientras las falditas se arrugan alrededor de las cinturas. En AP-710, las manos de los hombres se aferran a sus muslos; otros se acercan para que ellas los masturben o los tomen en la boca sin dejar de cabalgar. La escena se intensifica. Levantan a varias entre dos o tres, sosteniéndolas en el aire mientras uno las penetra de frente y otro se acerca por detrás, alternando o combinando según el momento. En AP-710, ellas se arquean, las piernas abiertas, los rostros inocentes enrojecidos por el esfuerzo y el placer, las bocas abiertas emitiendo gemidos claros que resuenan contra las paredes de la bodega. En otras posiciones las colocan de lado sobre superficies improvisadas de cartones, una pierna levantada, y las penetran con profundidad mientras ellas se masturban el clítoris con los dedos, mirando a los que esperan turno o a las compañeras que también están siendo usadas. Cada hombre las usa a su ritmo: unos más rápidos, otros más pausados, pero todas responden con la misma entrega, moviendo las caderas al encuentro, apretando, pidiendo más con el cuerpo y con sonidos guturales. En AP-710, a veces se turnan, a veces comparten el mismo hombre, lamiendo juntas o intercambiando caricias mientras son penetradas. Cuando el grupo termina, uno tras otro, dejándolas marcadas por fluidos y marcas de dedos en la piel, las jóvenes permanecen un momento arrodilladas o sentadas, recuperando el aliento, las coletas desordenadas, las blusas abiertas y las falditas todavía subidas. Los hombres se retiran un poco, observándolas. Entonces cada una busca entre las pertenencias un consolador grueso que habían traído. Se sientan con la espalda contra cajas o apoyadas unas en otras, abren las piernas ampliamente y se introducen los objetos con lentitud al principio, luego con mayor fuerza. Cierran los ojos. En AP-710, mientras se masturban, los consoladores entrando y saliendo con sonidos húmedos, sus mentes reviven cada momento: la sensación de las bocas y las manos, el sabor de cada uno, el peso de los cuerpos sobre los suyos, las distintas penetraciones, la forma en que las sostenían y las llenaban, y también la visión de las otras chicas recibiendo lo mismo. Los gemidos vuelven, más bajos ahora, privados pero compartidos en el espacio. Las caderas se mueven solas al ritmo de las manos, los dedos libres acarician pechos o clítoris. Piensan en los rostros de los hombres, en la forma en que las miraban mientras se entregaban, en el calor colectivo de la bodega. Los orgasmos llegan en oleadas, los cuerpos estremeciéndose contra la madera y el suelo frío, los consoladores aún profundos dentro de ellas mientras se contraen a su alrededor. Después quedan tendidas o reclinadas, respirando con fuerza, las expresiones inocentes recuperando poco a poco la calma, rodeadas todavía por el grupo que las observa en silencio.


