FAYS-011 Young Elf From Another World
FAYS-011 Young Elf From Another World. En el silencio de tu departamento recién heredado, donde las paredes aún olían a pintura fresca y las cajas sin abrir esperaban en las esquinas, ella apareció de repente como un suspiro de otro mundo. Una elfa de aspecto juvenil, de figura delicada y pequeña, con cabello dorado que caía en ondas suaves hasta la mitad de su espalda y orejas puntiagudas que se erguían con una inocencia casi frágil. Sus ojos grandes y claros te miraban con una mezcla de miedo y curiosidad mientras se aferraba a un trozo de pan que le habías ofrecido momentos antes. FAYS-011. Esa misma noche comprendiste que no había forma de devolverla de inmediato a su reino, y el calor de su cuerpo delgado contra el tuyo empezó a despertar algo más profundo que la simple hospitalidad. La tomaste por toda la casa sin prisa, explorando cada rincón como si el espacio se hubiera convertido en un territorio sagrado solo para ustedes dos. En la sala, de pie detrás de ella, la empujaste suavemente contra el respaldo del sillón. Su vestido ligero de tela translúcida se levantó con facilidad, dejando al descubierto unas nalgas firmes y redondas que se tensaban bajo tus manos. Entraste en ella con un solo movimiento lento y profundo, sintiendo cómo su estrechez se abría solo para ti. Ella soltó un gemido agudo, casi un canto élfico, mientras sus dedos se aferraban al tejido del mueble. FAYS-011. Cada embestida hacía que su cabello rubio se moviera como un río de luz, y el sonido húmedo de tus caderas chocando contra las suyas llenaba la habitación. La follaste así, de pie, hasta que sus piernas temblaron y un hilo de lubricación bajó por el interior de sus muslos.




📄 Información del Contenido:
📌 Título: FAYS-011 Young Elf From Another World
🦸🏼♀️ Protagonista: —–
🎓 Estudio: Fairy Soul
📅 Estreno: 2026-04-24
🚫 Censura: No
⏳ Duración: 81 minutos
💾 Tamaño: 776 mbs
📤 Uploader: Bunnygirl
🔐 Contraseña: colitahentai
Después la guiaste al sillón. Te recostaste, desabrochándote el pantalón, y ella se arrodilló entre tus piernas sin que tuvieras que pedírselo. Sus labios rosados y suaves rodearon tu miembro ya duro, y comenzó a chupar con una mezcla de torpeza e instinto. Sus ojos de inocente no se apartaban de los tuyos mientras la cabeza subía y bajaba, la lengua girando alrededor de la cabeza hinchada, succionando con fuerza suficiente para arrancarte gruñidos bajos. FAYS-011. La saliva brillaba en la comisura de su boca y en la longitud de tu polla cada vez que se apartaba un segundo para respirar, solo para volver a engullirte hasta casi la base. El contraste entre su expresión angelical y la forma en que se dedicaba a servirte te volvía loco. Cuando sentiste que estabas a punto de correrte, la detuviste, la levantaste y la sentaste a horcajadas sobre ti. Ella se hundió sola, gimiendo cuando su interior se llenó por completo. Empezaste a empujar hacia arriba mientras ella rebotaba, sus pequeños pechos apenas marcados temblando con cada movimiento. La tomaste también de lado sobre el sofá, levantándole una pierna para penetrarla más profundo, y luego de rodillas en el suelo de la sala, con ella apoyada en los codos y la espalda arqueada, ofreciéndote todo. FAYS-011. En la cocina la empujaste contra la isla de granito, entrando en ella desde atrás otra vez mientras le mordías suavemente la nuca. En el pasillo la levantaste, sosteniéndola contra la pared, y ella se aferró a tu cuello con los brazos delgados mientras la follabas en el aire. Cada posición revelaba una nueva faceta de su cuerpo pequeño y flexible: la forma en que su coño se contraía alrededor de ti, el modo en que sus gemidos se volvían más agudos cuando le acariciabas el clítoris, la manera en que su cabello dorado se pegaba a la piel sudorosa. La llevaste al dormitorio cuando ya no podían más las piernas. Allí la tendiste boca arriba, abriéndole las piernas y entrando con lentitud deliberada, mirándola a los ojos mientras le susurrabas lo hermosa que se veía siendo tuya. Ella respondió con un “más… por favor” en un acento extraño y dulce. Cambiaste a la posición del misionero profundo, luego la volteaste para tomarla a cuatro patas una vez más, y finalmente la sentaste encima de ti otra vez para que ella controlara el ritmo hasta que ambos llegaron al clímax juntos. FAYS-011. El semen caliente se derramó dentro de ella, y ella se quedó quieta, respirando agitada, con la expresión de quien acaba de descubrir algo sagrado. Aún no sabías cómo devolverla a su mundo, pero mientras su cuerpo delicado se acurrucaba contra el tuyo en la cama, con el semen escurriendo lentamente entre sus muslos, entendiste que el tiempo que compartieran en ese departamento sería una sucesión de noches iguales: exploración, entrega y placer sin límites. FAYS-011. Ella, la linda elfa de aspecto juvenil y figura pequeña, había llegado para quedarse, al menos hasta que el portal se abriera de nuevo… y tú estabas dispuesto a aprovechar cada segundo.


